Vademécum del traductor http://www.rlozano.com/vademecum.php Información para traductores noveles en-us Esos signos que no encuentro en el teclado http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=1 Obtén mediante una combinación de teclas esos signos tipográficos que no disponen de tecla propia en nuestro teclado.##more##

Combinación teclas Signo Descripción
Alt+0151 Raya
Alt+0150 Menos
(con tecla propia) - Guion
Alt+0191 ¿ Interrogación de apertura
Alt+0161 ¡ Exclamación de apertura
Alt+164 ñ (ñ, con tecla propia en teclado español)
Alt+165 Ñ (Ñ, con tecla propia en teclado español)
Ctrl+Mayús+(espacio) Espacio fijo (entre dos palabras)
Ctrl+Mayús+- - Guion fijo (entre dos palabras)
Alt+174 « Comillas latinas o españolas de apertura
Alt+175 » Comillas latinas o españolas de cierre
Alt+0147 Comillas altas o inglesas de apertura
Alt+0148 Comillas altas o inglesas de cierre
Alt+0145 ' Comillas simples de apertura
Alt+0146 ' Comillas simples de cierre
Alt+0133 ... Puntos suspensivos
Alt+166 ª Ordinal femenino voladita
Alt+167 º Ordinal masculino voladita
Alt+248 ° Grado
Alt+0128 Euro
Alt+0162 ¢ Centavo
Alt+0163 £ Libra esterlina
Alt+171 1/2 Un medio
Alt+172 1/4 Un cuarto
Alt+190 3/4 Tres cuartos
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Alt+0174 ® Símbolo de marca registrada
Alt+0153 Símbolo de marca
Alt+0167 § Párrafo
Alt+0182 Calderón
Alt+0134 Cruz
Alt+0135 Cruz doble
Alt+0177 ± Más menos
Alt+126 ~ Tilde o virgulilla
Alt+486 µ Micra
Alt+0759 ÷ Dividido por
Alt+249 · Punto centrado
Alt+ 64 @ Arroba
Alt+0149 Topo (para listas)
Alt+0216 Ø O barrada
Alt+0137 Por mil
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Fri, 14 Oct 2011 22:23:45 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=1
He acabado la carrera, ¿y ahora qué? http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=9 ¿Qué traductor no se ha sentido desamparado durante los primeros pasos de su actividad profesional? Muy pocos, seguro. En mayor o menor medida, todos hemos sentido esa especie de abismo que separa nuestros años académicos de la práctica laboral.##more## Hasta el último momento de la formación el objetivo es tangible, pero tras largos años de estudio llega lo inevitable: el salto al mundo real y, con ello, la incertidumbre. ¿Cómo contribuir a que esa sensación sea lo más efímera posible?

Lo primero que debemos preguntarnos es simple y llanamente si queremos dedicarnos profesionalmente a traducir. La respuesta parece obvia, pero sorprende ver la cantidad de casos donde el titubeo vocacional supone el primer obstáculo —a veces imperceptible— del futuro traductor. No es raro haber asociado románticamente alguna vez nuestro futuro al del traductor bohemio, versado en mil materias y de dialéctica hábil que reina en las tertulias de café. La realidad es que los traductores acabamos siendo, más que artistas, unos obreros de la palabra: jornadas de trabajo largas y solitarias, escaso reconocimiento y, en general, ingresos económicos que no invitan al despilfarro. Para evitar sorpresas es preciso situar nuestras metas en el terreno de la realidad.

Acto seguido, debemos plantearnos seriamente a qué campo o campos de la traducción (o, en su caso, a qué modalidad de la interpretación) vamos a dedicarnos: traducción literaria, científica, jurídica, médica, informática, financiera, administrativa, de doblaje, etc. Tal vez no desde el primer momento, pero sí es importante ir acotando progresivamente el campo de actuación porque de ello dependerá nuestro grado de especialización. Sin él no podremos crear una ventaja competitiva con respecto a nuestros homólogos y, además, los posibles clientes recelarán de nuestra calidad si pretendemos vendernos como expertos en todo.

Primer acercamiento a las empresas

Tras estas dos sencillas preguntas iniciales, es hora de ponerse manos a la obra. La primera tarea será sondear el mercado y confeccionar una lista de empresas que trabajen habitualmente con traductores. Esto puede hacerse rápidamente a través de Internet. Para acotar la búsqueda y facilitar la transición al mercado de trabajo, podemos fijar inicialmente el punto de mira en las agencias locales monolingües, normalmente más accesibles. Es el momento de ultimar la preparación del currículo.

Consultando la página corporativa de Internet de estas empresas o por mediación de algún colega, prestaremos atención a dos aspectos concretos: qué perfil de traductor demandan y cuál es su método preferido para contratar el personal. Sobre este último aspecto, algunas dispondrán de un formulario en la propia web, otras ofrecerán una dirección de correo electrónico de contacto y, las menos, solicitarán el currículo por correo ordinario.

Conviene llamar siempre primero a la puerta de aquellas empresas que muestren abiertamente su necesidad de contratar nuevos traductores. La selección de colaboradores externos no suele ser todo lo ágil que sería deseable, así que la intención es acortar en lo posible este periodo de transición para no caer en el desánimo. (Dicho sea de paso, será una buena ocasión para poner a prueba la confianza en uno mismo, factor determinante para la consecución de objetivos posteriores.)

De forma natural, irán surgiendo nuevas cuestiones. Por ejemplo, si queremos formar parte de la plantilla de una empresa o, por el contrario, establecernos en régimen autónomo. En ambos casos, los caminos a seguir serán distintos y la andadura se irá ramificando más y más tras cada decisión que tomemos. Una vez conseguida la primera asignación de trabajo —que siempre llega—, hay que esforzarse por dar el mejor servicio. Un cliente satisfecho es garantía de futuro.

A partir de ese momento, la atención se irá centrando en acceder a nuevas empresas, mejorar el servicio, averiguar la tendencia de la demanda, asimilar nuevos conocimientos… Sin darnos cuenta, habremos dado un salto de gigante y las vacilaciones iniciales serán cosa del pasado. No es extraño: ya estamos dentro del mercado.

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Thu, 13 Oct 2011 13:08:26 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=9
Claves de la progresión profesional del traductor http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=8 Una vez superado el primer objetivo de introducirnos en el mercado laboral tras conseguir los primeros proyectos, dejamos atrás la preocupación de la incertidumbre inicial y nos familiarizamos con la clásica dinámica de la profesión, que comprende desde puntas de trabajo exasperantes hasta lapsos de inactividad no deseados.##more## Sea como sea, parece que globalmente la situación compensa y uno se conforma tácitamente con ir concatenando proyectos y esperar que el futuro se prodigue en nuevas y mejores ofertas de trabajo. Detengámonos aquí un minuto y formulémonos estas simples preguntas: ¿cuál será mi situación profesional de aquí a cinco años?; ¿cuál quiero que sea?; ¿qué objetivos me he marcado como traductor?… No es raro que en muchos casos la respuesta no surja espontánea, porque dudamos demasiado al supeditarla instintivamente a numerosos factores externos; entre ellos, la suerte. No es que no sea bueno confiar en la suerte, pero conviene dejarla solo como último recurso, no sea que al final no se digne hacer aparición.

Panorama laboral actual

Concretamente en el ámbito de la traducción técnica y la localización de software, hay agencias locales que están pagando casi los mismos precios que cuando aparecieron las primeras máquinas de escribir (y me refiero a las negras). ¿Cómo es posible? En los noventa, en España apenas existían dos universidades donde poder cursar la carrera de Traducción e Interpretación, y la cantidad de estudiantes que estas podían albergar era muy reducida. Actualmente, sin embargo, son numerosas las universidades estatales (17 en el momento de redactar este artículo) que imparten ya esta licenciatura y con muchos más medios técnicos y humanos. De esta nueva situación se desprende, por un lado, que las generaciones de traductores que se introducen imparablemente año tras año en el mercado son cada vez mayores en número y que, por otro, vienen avaladas por una mejor preparación. (En el caso del español, la oferta de traductores se dispara si contamos a todos los países hispanohablantes.)

En esta situación, las agencias juegan con ventaja y ganan competitividad en el mercado a costa de los traductores. A veces no cuestionamos hechos que de por sí son incomprensibles: ¿por qué es la empresa la que dicta los precios y no al revés? (¿Imponemos nosotros acaso al tendero el precio al que le compramos las lechugas?) ¿Por qué debemos comprar el programa que la agencia nos impone como condición previa para trabajar, si podemos ofrecer el mismo resultado con otro programa de nuestra propiedad? ¿Por qué, bajo el anzuelo de los grandes volúmenes de trabajo, aceptamos ciertas relaciones de exclusividad que lo único que esconden son una rebaja de los precios? ¿Quién puede argumentar que una frase es un 85 por ciento igual a otra —primer error— y que, ya puestos, requiere un 85 por ciento de esfuerzo traducirla? ¿Qué intereses subyacen bajo estas prácticas y a qué conduce todo esto? El hecho de aceptar inicialmente como normales muchas de estas premisas no exime de la necesidad de analizar por qué se crea esta situación y de preguntarnos qué podemos hacer para sobrevivir a este cúmulo de condicionantes.

La clave, en nuestra actitud

Un empleado de una empresa goza generalmente de una jornada laboral y una remuneración fijas, alguien le marca siempre el camino a seguir y su progresión viene determinada por su valía y por la buena marcha de la empresa. Con frecuencia, los traductores freelance caemos en el error de identificarnos con este perfil aceptando voluntariamente el rol de empleado de empresa. Acudimos cabizbajos a las agencias a solicitar trabajo y nos acostumbramos a que estas dispongan de nosotros en función de sus necesidades, acatando precios y exigencias con la vana esperanza de que serán ellas las que algún día nos sorprenderán gratamente con una subida de los precios. Cuando la situación acaba siendo económicamente insostenible, reaccionar cuesta dios y ayuda porque, sin darnos cuenta, hemos quedado a merced de unos pocos clientes que nos pagan a precios bajos y no es nada fácil salir de ese círculo cerrado.

La relación empresa-empleado no es válida para un profesional independiente, porque los mecanismos para progresar en el seno de una empresa son muy distintos a los que rigen en el caso del autónomo: no en vano, el mercado carece de las estructuras jerárquicas que en una empresa encauzan de forma natural los ascensos y aumentos de sueldo por el simple hecho de acumular experiencia en un puesto (en el mejor de los casos, se entiende). El modelo a imitar para progresar en la condición de traductor autónomo no debe ser, pues, el de un empleado, sino el de una empresa.

Es natural que un traductor, al pensar en su futuro, se fije como meta mejorar la calidad, aumentar su bagaje lingüístico, asegurar la satisfacción de los clientes y buscar el reconocimiento a su trabajo. Es humano y comprensible. Pero ¿el fin último de una empresa es buscar el reconocimiento a la calidad?, ¿acumular mayores conocimientos?, ¿dar satisfacción a sus clientes? Realmente, no. Una empresa se crea exclusivamente para ganar dinero, y ese es también el fin último de nuestra actividad laboral, aunque suene prosaico decirlo. Al fin y al cabo, si de asegurar la satisfacción del cliente se tratara, todos trabajaríamos gratis, y no lo hacemos. Lo que sustancialmente marca la trayectoria del traductor profesional es la nitidez con que es capaz de separar las metas personales de los objetivos estrictamente empresariales. Por tanto, debemos enfocar siempre la práctica diaria hacia la máxima rentabilidad, adoptando para ello las mismas pautas que aplicaría para sí cualquier empresa. Solo en ellas encontraremos las claves del éxito profesional.

Consejos prácticos para progresar

Busca clientes continuamente

¿Qué empresa detiene su aparato de marketing mientras fabrica sus productos? Ninguna. Es necesario que dediques periódicamente cierto tiempo a establecer nuevos contactos. Lo habitual es no obtener resultados rápidos, pero el día menos pensado uno de esos clientes potenciales te sorprenderá con un proyecto atractivo. Esta rutina te irá facilitando la selección de los clientes en función de la rentabilidad que te supongan.

Establece tus precios

Por mucho que inicialmente tengas que aceptar los precios y prácticas que una empresa local pueda imponerte, eres tú quien debe determinar los precios de tu propio servicio.

Aprende a decir «no» a un proyecto

No aceptes aquellos proyectos que no se avengan a unos precios y condiciones mínimamente razonables. De no hacerlo así, el problema ya no es tanto si con ello haces competencia desleal, sino que tú mismo te conviertes en el principal obstáculo de tu propia progresión.

Evita la morosidad

Tan importante como fijar unas tarifas razonables es asegurarse primero de la solvencia de las empresas para las que trabajas. Huelga decir que de nada te servirá trabajar a un precio atractivo si al final la empresa no te paga. Los lazos de unión con los clientes deben ser de mutua confianza. Es la única base sólida de toda colaboración. Cuando receles de un cliente o tengas alguna evidencia de su mala fe, no entres en el juego: cambia de aires.

Promociónate en el mercado

Debes procurarte visibilidad en el mercado. Es inútil tener los mejores conocimientos e infraestructuras si los clientes potenciales no saben que existes. Aparte de los contactos directos, puedes contribuir a aumentar tu presencia creando una página web, adoptando una dirección de correo corporativa, dándote de alta en directorios de traductores, participando en foros de debate, asociándote, etc.

Aprende a venderte

Cuando te presentes a un cliente, desecha todo lo accesorio y resalta únicamente tus ventajas competitivas. La aspiración personal de todo traductor es convertirse en un buen profesional; el medio para conseguirlo, que los clientes sepan que lo es.

Mejora continuamente tus infraestructuras y conocimientos

Debes estar en condiciones de ofertar servicios que otros no puedan o no quieran prestar. Te ayudará en este sentido realizar una inversión continuada —que no gasto— en reciclar tus conocimientos y disponer del mejor equipamiento con el fin de proporcionar la máxima calidad.

Gestiona el tiempo de forma eficaz

Trata de prescindir de lo innecesario para centrarte en lo necesario, procurando no invertir tiempo en tareas que no tengan un fin económico concreto dentro de la actividad. Por citar un ejemplo clásico, a veces preferimos destinar horas y horas para aclararnos con la contabilidad y el papeleo, cuando en ese mismo espacio de tiempo podríamos ganar más dinero traduciendo de lo que nos costaría una simple visita a un asesor fiscal.

Construye relaciones con los clientes que te interesan

Es más fácil decepcionar a un cliente que a un amigo. Crear un clima amistoso que favorezca el entendimiento es esencial para fundamentar sólidamente las relaciones profesionales.

Y, sobre todo, sé siempre honrado y diligente en tu trabajo.

En definitiva, todo lo hasta aquí expuesto ayuda a mentalizarnos de que un traductor autónomo es en realidad una empresa y de que debe procurar para sí lo mejor porque nadie lo va a hacer por él. Un empleado puede tener la tentación de acomodarse en un puesto, pero nunca una empresa: el día en que deja de pensar en mejorar, está colocando la primera piedra de su propio fracaso.

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Thu, 13 Oct 2011 00:29:45 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=8
Cómo buscar trabajo de traducción http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=7 A principios de los noventa, la búsqueda de trabajo para un traductor era una tarea ardua e incómoda. Los medios de que uno disponía para establecer contacto con las empresas del sector eran tan inferiores a los actuales que, si un traductor de entonces hubiera leído este artículo, le habría parecido más bien un relato de ciencia ficción.##more## Algunas de las causas que explican este cambio son:

  • El uso masivo de Internet.
  • Las características de los ordenadores actuales.
  • La apertura y globalización de mercados y, por ende, la gran cantidad de instituciones y empresas que requieren servicios de traducción.

En este contexto, es fácil entender que ahora existen muchos más medios los medios para encontrar clientes son diversos. Veamos los más importantes.

Métodos para encontrar trabajo

Página web

Aunque requiere una cierta inversión de tiempo, dinero o ambas cosas, la página web es sin duda el método más eficaz de promoción: denota profesionalidad, infunde confianza al cliente y es tanto como tener una oficina virtual abierta al mundo las 24 horas del día y los 365 días del año.

Listados de agencias

Existe un gran número de páginas web donde encontrar listados de agencias de traducción, basta con visitar cualquier portal especializado. Visita la página web de cada agencia y observa si trabaja con tus combinaciones de idiomas. Averigua cuántas de ellas demandan actualmente traductores que coincidan con tu combinación de lenguas y nivel de experiencia.

Buscadores

Solo afinando un poco los criterios, en cualquier motor de búsqueda de Internet podrás obtener listados de centenares de empresas relacionadas con tus campos de especialización. Principalmente, puedes usar dos formas de acercamiento: si la empresa es una agencia, en su misma web indicará muy probablemente su interés por contratar a traductores que se ajusten a un determinado perfil, así como el modo preferido de hacerlo (formulario web, correo eletrónico, etc.). Si la empresa no es una agencia pero su actividad incluye procesos de traducción, averigua la persona de contacto y envíale un mensaje de presentación que remita a tu página web (o, si no tienes página web, adjúntales el currículo).

Listas de distribución

En Internet encontrarás algunas listas de distribución especializadas en ofertas de trabajo para traductores.

Directorios de traductores

Existen páginas web en las que puedes añadir el currículo a una lista de traductores especializados. Hay clientes que recurren a este tipo de directorios para buscar traductores.

Asociaciones

Las asociaciones de traductores suelen habilitar listas de distribución o bolsas de trabajo donde publican periódicamente las ofertas externas de trabajo que les llegan. Busca la asociación que más te convenga y pregunta por los servicios que ofrecen a los socios.

Prensa escrita

Cada días son menos, pero algunas empresas recurren a la prensa escrita para encontrar a traductores.

Foros de debate

Los foros de Internet pueden convertirse en un buen escaparate y una fuente de información valiosa. Busca el que más te interese según tu perfil profesional.

Boca a boca

A través de amigos y colegas puedes obtener información de primera mano sobre posibles ofertas de trabajo.

Consejos prácticos para buscar trabajo

  1. Si eres consciente de tus limitaciones, sabrás mucho mejor cuáles son tus posibilidades y cómo aprovecharlas. Debes afinar la búsqueda de trabajo atendiendo al tipo de servicio que desees ofrecer. Grosso modo, los clientes potenciales pueden agruparse en: clientes finales nacionales o internacionales y agencias nacionales o internacionales. (Cada uno de estos grupos se caracteriza por unas exigencias en el servicio, lo que repercute en el precio.)
  2. Según los servicios demandados, cada empresa puede requerir un perfil concreto de traductor, así que debes destacar claramente aquellas características que te convierten en el candidato idóneo para el puesto.
  3. La comunicación que establezcas con cada cliente debe ser personalizada. Nunca envíes un mismo mensaje genérico a varias empresas, y mucho menos copiando a varios destinatarios (ni aun usando copia oculta).
  4. Debes dejar a un lado todas aquellas empresas cuya solvencia no te merezca confianza. Una empresa morosa no es un cliente, sino un gasto irrecuperable de tiempo, esfuerzo y dinero.
  5. Antes de emprender ninguna acción, es muy importante que te asegures del método preferido por el cliente para remitirle el currículo, así como de la persona de contacto responsable (si aparece publicada).
  6. Conviene que estés fácilmente localizable. Responde rápidamente a cualquier cliente interesado en tus servicios.
  7. Lleva un control preciso de todos los contactos que establezcas. Para ello, puedes confeccionar una lista y anotar cuándo, dónde, a quién y por qué realizaste ese contacto, y qué resultados obtuviste.
  8. No cejes en el empeño si los resultados de estos contactos no son los esperados a corto plazo. Las empresas tardan en contestar y a veces ni responden, pero suelen guardar los currículos por si los necesitan en el futuro.
  9. Una vez que obtengas respuesta por parte de algún cliente interesado, sigue simplemente sus instrucciones. Seguramente te solicitará información detallada sobre tu perfil profesional, te preguntará a qué tarifas trabajas o te remitirá una pequeña prueba de traducción (normalmente, no superior a 400 palabras). Asume todos estos prolegómenos como parte del proyecto y sé diligente: tal vez esa empresa acabe convirtiéndose en tu mayor fuente de ingresos.
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Thu, 13 Oct 2011 01:01:30 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=7
A qué clientes me dirijo y qué precios aplico http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=6 Con frecuencia, un aspecto que se presta bastante al desconcierto es el de las tarifas de traducción. Sobre todo al comienzo de la actividad, uno tiende a aceptar tácitamente los precios que le marca la empresa contratante, guiado como es normal por el deseo de introducirse en el mercado lo más rápidamente posible. Esto es comprensible. Lo realmente peligroso es convertir esta dinámica en práctica habitual de nuestra profesión.##more## Para empezar, digamos abiertamente que las empresas se clasifican en dos grandes tipos: las que dictan sus precios al traductor, y las que preguntan a este cuáles son sus tarifas. Este detalle aparentemente sutil es un claro indicador del talante del cliente y evidencia inequívocamente sobre qué base se va a cimentar la relación cliente-traductor de cara al futuro.

El porqué de los precios de mercado

Los precios de mercado no se establecen gratuitamente, tienen una razón de ser. No siempre reparamos en el hecho de que el montante total de la facturación no constituye en realidad un sueldo, sino una cantidad bruta de la que es preciso restar todos los gastos e impuestos relacionados con la actividad: cotizaciones a Hacienda; cuota de Seguridad social; conexión y consumo de Internet; mantenimiento de la página web; gastos de teléfono; adquisición de nuevo equipamiento, programas y material de consulta; servicios contratados a terceros; gasto de alquiler; gastos de agua, luz y calefacción; desplazamientos y dietas; necesidad de una formación continuada, etc. La lista no es pequeña. De todo esto se deduce que la aceptación sistemática de unas tarifas bajas conduce necesariamente al estancamiento, por cuanto impide realizar las inversiones necesarias para mejorar el servicio y asegurar el sostenimiento futuro de la actividad.

Así pues, ¿qué tarifas debemos de aplicar? Pues depende en gran medida del servicio que esté dispuesto a ofrecer cada uno y la dirección en la que desee orientar su futuro. Actualmente, son muchas las tareas relacionadas con nuestra práctica laboral que escapan al mero hecho de traducir, así que los precios serán acertados o no en la medida que el servicio sea capaz de incluir otras tareas y solucionar en conjunto los problemas de los clientes. En este sentido, cada uno es libre de estipular sus propias tarifas encuadradas en unos baremos lógicos.

Qué tarifas aplican las empresas

Adoptemos ahora la perspectiva contraria y veamos unos ejemplos de las tarifas (expresadas por palabra original y en la dirección de lenguas inglés-español) que resultan rentables a las empresas que nos contratan. Tal vez estos ejemplos sirvan de ayuda para definir nuestra propia lista de precios:

Agencias nacionales

El material a traducir suele venir ya preparado en programas de traducción asistida y requiere un servicio exclusivamente de traducción o revisión. En España, en el precio que suele proponer la agencia se contempla el campo de traducción, el tipo y formato de los archivos, la experiencia del traductor, etc. Los precios oscilan en función de cada cliente. Precio mínimo orientativo: 0,04 €/pal. Precio máximo orientativo: 0,07 €/pal.)

Clientes finales nacionales

El traductor se encarga de todo el trabajo de pre- y postraducción. Se espera calidad final y el presupuesto varía en función de las exigencias del cliente. Engloban generalmente este grupo filiales españolas de multinacionales extranjeras o compañías locales exportadoras. Precio mínimo orientativo: 0,08 €/pal. Precio máximo orientativo: 0,12 €/pal.

Agencias internacionales

A este apartado pertenece un nutrido grupo de agencias internacionales que suelen procesar grandes volúmenes de traducción destinado a un mercado global y multilingüe. (En localización, las empresas especializadas se denominan MLV o Multi-Lingual Vendors, que son las que dan servicio a las grandes compañías internacionales.) Los trabajos suelen ir acompañados de una cantidad considerable de instrucciones y exigencias específicas que requieren ciertos conocimientos avanzados por parte del traductor sobre los procedimientos y herramientas que deben utilizarse. Los precios oscilan en función del país donde se encuentre la agencia y conviene tener muy presente la fluctuación de la tasa de cambio, si la hubiera. Precio mínimo orientativo: 0,08 €/pal. Precio máximo orientativo: 0,12 €/pal.

Clientes finales internacionales

Las tarifas aplicables a este bloque dependen del país donde se encuentre la empresa, el campo de especialización de la traducción, la inversión necesaria en material de consulta y herramientas, los procedimientos específicos exigidos, el tiempo empleado en el tratamiento y resolución de problemas, las llamadas telefónicas internacionales, los desplazamientos, etc. Precio mínimo orientativo: 0,09 €/pal. Precio máximo orientativo: 0,15 €/pal.

Consejos prácticos sobre las tarifas

  1. Los clientes (agencias o empresas de cualquier sector) no son entes maléficos que disfrutan bajando las tarifas a los traductores. Simplemente hacen su trabajo. Muy al contrario, los precios son los que son porque hay traductores que los aceptan. Si revientas precios es tu elección, pero debes saber que con ello destruyes tus propias posibilidades de progresión profesional.
  2. Aprende a decir «no» a todos aquellos proyectos que no cumplan los requisitos mínimos que hayas establecido. Contrariamente a lo que pueda pensarse, la negativa razonada es un síntoma de profesionalidad ante el cliente.
  3. Antes de aceptar un proyecto, trata de recopilar información que te permita comprobar —o al menos intuir— la seriedad y solvencia del cliente. Más importante que defender unas tarifas razonables es cobrarlas.
  4. En todo momento, controla la contabilidad de cada cuenta de cliente y sobre todo de los pagos pendientes de cada proyecto. No confíes en que ya llegará el pago. Supervisa los plazos y, vencida la factura, comprueba la transferencia bancaria o la recepción del cheque. Si el pago no ha sido emitido, ponte en contacto de inmediato con el cliente para conocer el estado del mismo. (No atribuyas cualquier retraso automáticamente a la mala fe del cliente, pero sé firme en tu reclamación de los cobros.)
  5. Cuando trabajes con una agencia, generalmente esta querrá desglosar las tarifas atendiendo a unas categorías predefinidas que ofrecen los programas basados en memorias de traducción. En el caso de las agencias nacionales, estas prácticas generalmente solo resultan rentables en la medida que la tarifa acordada para las palabras nuevas se acerque a la franja elevada de la gama de precios antes mencionada (las tarifas para el resto de los conceptos deben ser, por supuesto, proporcionales).
  6. Si un precio te resulta insostenible, no comprometas la calidad para hacerlo rentable (es decir, no consultando todas las dudas que debieras, traduciendo a ritmo vertiginoso, no revisando tu trabajo las veces que sea preciso…). Conserva la calidad, mejórala siempre que puedas y estipula para ella unas tarifas razonables. Cuando un cliente no resulta rentable, es el momento de empezar a buscar otro.
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Thu, 13 Oct 2011 12:54:40 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=6
Cómo conservar un cliente http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=5 El motivo principal para conservar un cliente es que los clientes repetitivos son mucho más rentables. Esto es así por varias razones:##more##

  • Hasta la adjudicación del primer proyecto, hemos invertido un tiempo y un esfuerzo que debemos rentabilizar.
  • Si el cliente queda satisfecho, el volumen de negocio puede aumentar con el tiempo.
  • El progresivo dominio de la terminología y los procedimientos acorta sustancialmente el tiempo necesario para realizar las traducciones posteriores.
  • Si el cliente es bueno, nos ahorramos el tiempo y el esfuerzo de buscar otro.

Satisfacción del cliente

  1. La base sobre la que se sustentan las relaciones comerciales más sólidas es la confianza mutua. Sé siempre honrado. Si existe un problema, abórdalo abierta y sinceramente con el cliente y llega a un acuerdo razonable con él. (Cuando un cliente no se muestra receptivo al acuerdo razonado, quiere decir que ese cliente no interesa.)
  2. Es fundamental construir relaciones. Un amigo nunca magnificará un error que puedas cometer y sabe que siempre te encontrará dispuesto a ayudarle.
  3. Adopta una actitud positiva y diligente para prestar la máxima ayuda posible. Te harás un flaco favor si te colocas a la defensiva pensando que el cliente pretende aprovecharse de ti. Debes hacer tuyos sus problemas, porque la calidad del servicio no se limita ni mucho menos a la calidad de la traducción. Ponte siempre en su lugar para que note que estás dispuesto a llegar donde él no pueda.
  4. Otorga un trato preferencial a cada cliente. Un cliente sabe que no trabajas solo para él, pero le satisfará percibir que merece toda tu atención. Debe saber que él es siempre el primero en tus prioridades.
  5. Debes tener muy claro qué espera el cliente de ti. No inicies nunca un proyecto sin saber a priori qué es lo que el cliente desea exactamente que hagas. Ante cualquier duda, por mínima que sea, siempre es preferible preguntar.
  6. Nunca aceptes un encargo que no estés seguro de poder cumplir con la calidad habitual. Es mejor no correr riesgos. Podrías estar firmando el final de la relación.
  7. Apórtale valor añadido. Si descubres algunas pequeñas tareas de más que puedas hacer por el cliente, esto te otorgará una ventaja competitiva importante. Por ejemplo, detectar errores de una parte traducida no encargada, maquetar mínimamente un archivo que no requiera mucho esfuerzo, identificar problemas de cualquier índole que él no haya visto y aportar las soluciones, etc.
  8. Aplica siempre todos los procedimientos necesarios para tener la certeza de que la traducción no contiene ni un solo error. Si para ello es necesario revisarla dos veces, revísala tres.
  9. Entrega puntualmente los trabajos. Nunca sobrepases un plazo de entrega sin haber pactado con el cliente un aplazamiento con la suficiente antelación.
  10. Intenta conocer siempre los comentarios del cliente una vez concluidos los proyectos. Es vital averiguar si un cliente ha quedado satisfecho o no, y por qué. Esta información es muy valiosa, porque la única manera de no repetir errores en el futuro es saber que se han cometido en el pasado.
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Thu, 13 Oct 2011 13:03:56 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=5
Cómo elaborar un currículo efectivo http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=4 Elaborar el currículo y mantenerlo actualizado es tarea obligada, como todos sabemos. Una simple ojeada a Internet bastará para encontrar varias normas, modelos y consejos que nos ayudarán a estructurar la información y presentarla con unos criterios más o menos homologados.##more## En muchos casos, leeremos por qué es preferible colocar los datos personales de tal o cual forma, si el apartado de la formación académica es mejor ponerlo antes o después de la experiencia profesional, si es aconsejable incluir una foto, si es políticamente correcto o no indicar el estado civil, etc. Es interesante recabar información sobre todos estos pormenores y tomar cada uno sus propias decisiones al respecto. Conviene, de todos modos, no perderse exclusivamente en los detalles y formularse una pregunta básica: ¿qué pretendemos con el currículo?

El currículo es el medio habitual que utilizamos para darnos a conocer a los clientes. En definitiva, un elemento de promoción. Los elementos de promoción se elaboran pensando en una finalidad clara: captar la atención del cliente para poderle vender algo. Ahí es donde reside justamente la eficacia de nuestro currículo. Necesitamos que capte la atención de los clientes para venderles nuestra calidad.

En ocasiones, no caemos en la cuenta de que cuando una empresa solicita candidatos, casi siempre una sola persona se encargará durante la primera criba de revisar los 500 currículos recibidos. Eso significa pasar las páginas a razón de 10-15 segundos por página como máximo y descartar a 450 candidatos de un plumazo. Ahí reside la verdadera clave: conseguir entrar en esa primera preselección. Al fin y al cabo ¿de qué nos sirve toda la preparación que hemos acumulado durante años si al final somos descartados en 10 segundos?

En la práctica, por tanto, parece evidente que en la elaboración del currículo cualquier otra consideración que no sea captar la atención del cliente debe dejarse en segundo plano. El objetivo es conseguir que la información que aportemos se asemeje cuanto más mejor a lo que el cliente espera ver. Inconscientemente, tendemos a elaborar el currículo pensando en nosotros mismos, en la importancia que damos a lo que somos y a lo que hemos hecho, y creemos que será el cliente quien, después de leerlo detenidamente, llegará a la conclusión de que nuestro perfil se corresponde con la persona que está buscando. Pero ya hemos visto que esto no es así y que, al menos en esa primera preselección, lo habitual es que nadie se lo lea entero. Así las cosas, la solución no es otra que ponérselo bien fácil aplicando una serie de normas que faciliten la lectura y aumenten las posibilidades de éxito.

Apartados del currículo

A continuación se indican los apartados que deben reflejarse en el currículo, así como la información que un cliente esperará ver en cada uno de ellos:

  • Datos personales: nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, domicilio, NIF, teléfonos, fax, dirección de correo electrónico. Es interesante incluir una foto: denota proximidad.
  • Formación: estudios superiores (en resaltado, e indicando claramente lengua de origen y de destino); otros estudios afines.
  • Experiencia laboral: siempre en orden cronológico (de más reciente a más antiguo), se indica el puesto de trabajo, la empresa y las fechas de permanencia, destacando las responsabilidades y conocimientos adquiridos. En el caso de la traducción freelance, se pueden incluir los proyectos más relevantes. Por último, se indica la velocidad de traducción (palabras/día).
  • Equipo informático, software utilizado para trabajar, etc.

Normas básicas

Resalta los aspectos que te convierten en candidato idóneo.

Para ello, debes tener muy claro a priori qué es lo que espera ver el cliente y, segundo, adecuar la información a esas expectativas. Es evidente, por otra parte, que si no se cumplen los requisitos exigidos para la candidatura, las oportunidades de ser seleccionado se reducen drásticamente. (Adapta la información a cada cliente y cada oferta; no utilices nunca un mismo currículo para todos los casos.)

Presentación sobria e impecable.

En todos los aspectos, el currículo debe ser pulcro y no puede contener ni una sola falta, ni una sola imprecisión (y si es en formato impreso, claro está que ni una sola mácula). El cliente asociará instintivamente la impresión que le cause a la calidad de tu servicio.

Claro y conciso.

Evita perífrasis, frases grandilocuentes, giros... Las listas son preferibles a los párrafos. La extensión final del currículo debe ser de una o dos páginas a lo sumo.

Bien estructurado.

La información debe estar organizada con unos criterios muy claros. El objetivo es que el cliente pueda identificar cualquier información en menos de cinco segundos.

Evita la información irrelevante y los juicios de valor.

A menos que el cliente lo pida explícitamente, no incluyas apartados relativos a aficiones, descripciones personales, aspiraciones, entusiasmo por el puesto, etc.

No pongas ninguna información falsa.

Si un cliente detecta que has falseado deliberadamente algún dato de tu historial, difícilmente recuperarás su confianza.

Haz que alguien lo revise.

Cuando, después de haberlo repasado veinte veces, creas que ya está perfecto, enséñaselo a terceras personas para que lo revisen. Detectarán fallos que uno mismo no es capaz de ver.

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Thu, 13 Oct 2011 12:38:38 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=4
¿Autónomo o en plantilla? http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=3 Normalmente al principio de la actividad, el traductor suele plantearse si le conviene más integrarse en la plantilla de una empresa o establecerse como profesional autónomo. A este respecto, se puede afirmar que no existe un consejo general válido por igual para todos, sino que la mejor elección viene dada por un análisis de las ventajas e inconvenientes adecuado a la situación y carácter de cada persona.##more##

Antes que nada, distingue a primera vista ambas opciones el hecho de que, formalmente, establecerse como profesional autónomo está siempre al alcance de la mano, mientras que la contratación interna depende obviamente de la existencia de una demanda y en la superación de las pruebas de selección pertinentes.

Ventajas e inconvenientes

Generalmente, un traductor autónomo que consigue colaboraciones habituales con diversas empresas obtiene a corto plazo y por el mismo esfuerzo una remuneración superior a la del trabajador que depende de una nómina, poco dada a las revisiones al alza. Claro que no es oro todo lo que reluce: para hacer una valoración económica rigurosa no solo hay que considerar los ingresos sino también los gastos, muy superiores en el caso del trabajador por cuenta propia.

Una ventaja de la condición de autónomo es la mayor libertad para disponer de sí mismo, en sentido amplio. En la empresa está supeditado a un horario y a un jefe, mientras que en el propio negocio es uno quien decide. Tal afirmación no está exenta de matices, ya que no debemos pasar por alto nuestra natural propensión a realizar jornadas de trabajo interminables, convertir días festivos en laborables, etc.

Un aspecto que juega a favor del empleado es la facilidad para asimilar y reciclar conocimientos relacionados con los avances técnicos del sector, y de cómo afectan estos a la metodología de trabajo o a la demanda del mercado (por ejemplo, la manipulación de memorias de traducción, reutilización de glosarios, nociones básicas de autocompaginación, uso de herramientas específicas, etc.). En este caso, el autónomo debe procurarse una formación continuada por su cuenta y riesgo, mientras que el empleado puede obtener de primera mano todos estos conocimientos de forma gratuita. No debe olvidarse otro tipo de conocimientos también significativos, como son los relativos a la posición en el mercado de otras empresas, los precios pagados en los distintos países, las prácticas y procedimientos del sector, los contactos, etc.

El factor que suele decantar en muchos casos la balanza es sin duda la seguridad en el trabajo (si es que hoy en día resulta propio usar el término seguridad en este contexto). Para muchos, la certeza de una ocupación regularmente remunerada prevalece sobre la incertidumbre del clásico vaivén de ingresos que suele caracterizar la actividad del profesional autónomo. La cobertura social, además, suele ser muy superior en el caso del empleado.

Desde un punto de vista casi anecdótico, aunque también elemento de decisión frecuente, es la soledad que rodea la vida cotidiana del trabajador autónomo. A muchos les puede resultar incómoda. La empresa ofrece un ambiente de trabajo y favorece unas relaciones sociales mucho más activas. La única opción que le queda al profesional independiente en estas circunstancias es alquilar o compartir un despacho con otros colegas (si bien esto incrementa sensiblemente los gastos).

A grandes rasgos, los factores hasta aquí descritos son los que habitualmente suelen estar más presentes en nuestras valoraciones. Sea como sea, la elección entre empleado o autónomo no debe constituir nunca un dilema sino una capacidad de elegir lo que más nos convenga. A fin de cuentas, si uno se decanta por una opción y no se acaba de encontrar a gusto, siempre está a tiempo de propiciar un nuevo cambio.

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Thu, 13 Oct 2011 12:41:46 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=3
Cómo aumentar la productividad http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=2 Por encima de las metas personales, el fin último de nuestra actividad profesional es obtener la máxima rentabilidad de nuestro trabajo, y uno de los factores que más influyen en ello es la productividad. Una vez que identifiquemos los aspectos que nos hacen ser más productivos, habremos sentado las bases de la verdadera rentabilidad.##more##

Aspectos que determinan la productividad

Velocidad de escritura

Es el condicionante más simple y evidente. La velocidad a la que introducimos los datos en un PC a través del teclado determina directamente el volumen de traducción generado.

Velocidad de traducción

Se trata de la rapidez con la que mentalmente somos capaces de hallar la equivalencia idónea de sintaxis y significado en la lengua de destino, a la vista del texto original.

Comodidad del entorno de trabajo

Muchas veces descuidada, la comodidad del entorno de trabajo es uno de los aspectos que más influye en nuestro rendimiento. La incomodidad genera cansancio, lo que a su vez da lugar a errores e interrupciones. La comodidad se procura de varias formas:

  • Una buena silla
  • Una mesa espaciosa
  • Una postura erguida (nos evitará lesiones)
  • Reposamuñecas en el teclado
  • Reposamuñecas en la alfombrilla del ratón
  • Reposapiés
  • Pantalla grande (a la distancia adecuada)
  • Iluminación indirecta para evitar reflejos en la pantalla
  • Nivel de ruido que no genere distracción
  • Descansos periódicos

El ordenador

El ordenador es la principal herramienta de trabajo. No es preciso disponer del mejor modelo para ofrecer un buen servicio, pero la máquina siempre debe potenciar la productividad del traductor, nunca limitarla. Cuando se queda obsoleto en algún aspecto, debemos actualizarlo o renovarlo, considerando que esto supone una inversión amortizable y no un gasto extra atribuible exclusivamente a la economía personal.

Copias de seguridad

Conviene realizar sistemáticamente copias de seguridad de todos los trabajos para evitar sorpresas desagradables. Perder un trabajo sin posibilidad de recuperarlo puede acarrear una pérdida de tiempo irreparable, además de consecuencias estrepitosas.

Acceso al material de consulta

El material electrónico de consulta multiplica la velocidad a la que se puede solventar una duda. Consultando un diccionario impreso podemos hallar la solución en medio minuto. En formato electrónico, en apenas cinco segundos. ¿Cuántos términos consultamos al año?

Personalización del sistema operativo

Aprovechando al máximo todas las opciones de accesibilidad que ofrece el sistema operativo del PC se pueden agilizar notablemente las tareas más cotidianas: localizar y abrir una carpeta, abrir un programa, ejecutar funciones… De forma complementaria, también se puede organizar el Escritorio, estructurar sistemáticamente todos los archivos y personalizar el menú Inicio, por poner más ejemplos. Todos estos pequeños tiempos de espera, sumados, pueden representar horas al cabo de un mes.

Sistema operativo limpio

Llegará un día en que el sistema operativo del PC realice las operaciones más lentamente que al principio. Suele suceder. A veces instalamos una gran cantidad de aplicaciones innecesarias (programas de prueba, utilidades curiosas, etc.) con el único fin de ver en qué consisten, o para fines de ocio. Todo esto va dañando la estabilidad del sistema y acaba ralentizando todas las operaciones del PC. Para asegurar el mejor rendimiento lo más aconsejable es, por un lado, instalar solamente aquellos programas que sean necesarios para trabajar y, por otro, limpiar periódicamente el sistema con programas específicamente pensados para ello.

Personalización de los programas de traducción

Si se trabaja habitualmente con un programa de traducción asistida, lo mejor es personalizar el acceso a todas las funciones más frecuentes: abrir, copiar, cortar, borrar, guardar, cambiar de segmento, copiar segmento original, saltar al siguiente segmento no traducido, etc. El cambio de rendimiento que se experimenta agilizando todas estas operaciones puede ser sorprendente.

Protección antivirus

Hay varias maneras de protegerse contra los virus. Las más importantes se pueden resumir en: disponer de un buen antivirus y tenerlo permanentemente actualizado, utilizar un cortafuegos (especialmente si pasamos largos ratos conectados a Internet o usamos una conexión de banda ancha), no abrir archivos adjuntos de mensajes que no estén relacionados con el trabajo y hacer caso omiso de cualquier mensaje del cual desconozcamos el remitente.

Crear redundancia

En la medida de lo posible, es útil crear redundancia en las capacidades, esto es, tener dos maneras siempre disponibles para realizar una misma función para que, si una de ellas falla, la interrupción sea la mínima posible y el rendimiento no se vea afectado por ello. Por ejemplo: dos conexiones a Internet, dos discos duros, dos particiones, dos PC, dos números de teléfono, dos direcciones de correo… Llegado el caso, se agradece haber previsto cualquier contratiempo.

Metodología sistemática

Una vez que identifiques todas aquellas prácticas que supongan un aumento de tu productividad, por mínimo que este sea, adóptalas en su conjunto y haz de ellas tu propia metodología de trabajo, sistemática e invariable.

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Thu, 13 Oct 2011 13:01:58 +0200 http://www.rlozano.com/vademecum.php?d=2