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Cómo aumentar la productividad
Por Ricard Lozano
Por encima de las metas personales, el fin último
de nuestra actividad profesional es obtener la máxima
rentabilidad de nuestro trabajo, y uno de los factores que
más influyen en ello es la productividad. Una vez que
identifiquemos los aspectos que nos hacen ser más productivos,
habremos sentado las bases de la verdadera rentabilidad.
Aspectos que determinan la productividad
Velocidad de escritura. Es el condicionante más
simple y evidente. La velocidad a la que introducimos los
datos en un PC a través del teclado determina directamente
el volumen de traducción generado.
Velocidad de traducción. Se trata de la rapidez
con la que mentalmente somos capaces de hallar la equivalencia
idónea de sintaxis y significado en la lengua de destino,
a la vista del texto original.
Comodidad del entorno de trabajo. Muchas veces descuidada,
la comodidad del entorno de trabajo es uno de los aspectos
que más influye en nuestro rendimiento. La incomodidad
genera cansancio, lo que a su vez da lugar a errores e interrupciones.
La comodidad se procura de varias formas:
- Una buena silla
- Una mesa espaciosa
- Una postura erguida (nos evitará
lesiones)
- Reposamuñecas en el teclado
- Reposamuñecas en la alfombrilla
del ratón
- Reposapiés
- Pantalla grande (a la distancia adecuada)
- Iluminación indirecta para
evitar reflejos en la pantalla
- Nivel de ruido que no genere distracción
- Descansos periódicos
El PC. El PC es la principal herramienta de trabajo.
No es preciso disponer del mejor modelo para ofrecer un buen
servicio, pero la máquina siempre debe potenciar la
productividad del traductor, nunca limitarla. Cuando se queda
obsoleto en algún aspecto, debemos actualizarlo o renovarlo,
considerando que esto supone una inversión amortizable
y no un gasto extra atribuible exclusivamente a la economía
personal.
Copias de seguridad. Conviene realizar sistemáticamente
copias de seguridad de todos los trabajos para evitar sorpresas
desagradables. Perder un trabajo sin posibilidad de recuperarlo
puede acarrear una pérdida de tiempo irreparable, además
de consecuencias estrepitosas.
Acceso al material de consulta. El material electrónico
de consulta multiplica la velocidad a la que se puede solventar
una duda. Consultando un diccionario impreso podemos hallar
la solución en medio minuto. En formato electrónico,
en apenas cinco segundos. ¿Cuántos términos
consultamos al año?
Personalización del sistema operativo. Aprovechando
al máximo todas las opciones de accesibilidad que ofrece
el sistema operativo del PC se pueden agilizar notablemente
las tareas más cotidianas: localizar y abrir una carpeta,
abrir un programa, ejecutar funciones
De forma complementaria,
también se puede organizar el Escritorio, estructurar
sistemáticamente todos los archivos y personalizar
el menú Inicio, por poner más ejemplos. Todos
estos pequeños tiempos de espera, sumados, pueden representar
horas al cabo de un mes.
Sistema operativo limpio. Llegará un día
en que el sistema operativo del PC realice las operaciones
más lentamente que al principio. Suele suceder. El
sistema operativo (entiéndase el predominante en el
mercado) es de por sí inestable, y a veces no somos
conscientes de ello e instalamos una gran cantidad de aplicaciones
innecesarias (programas de prueba, utilidades curiosas, etc.)
con el único fin de ver en qué consisten, o
para fines de ocio. Todo esto va dañando la estabilidad
del sistema y acaba ralentizando todas las operaciones del
PC. Otro síntoma habitual seguramete el más
desquiciante es la aparición de las temidas pantallas
azules. ¿Has calculado el tiempo que pierdes cada vez
que reinicias el PC? ¿Y en volver a instalar el sistema
operativo? ¿Y en poner a punto el sistema una vez reinstalado
el sistema operativo? Para asegurar el mejor rendimiento del
PC, lo más aconsejable es instalar solamente aquellos
programas que sean necesarios para trabajar.
Personalización de los programas de traducción.
Si se trabaja habitualmente con un programa de traducción
asistida, lo mejor es personalizar el acceso a todas las funciones
más frecuentes: abrir, copiar, cortar, borrar, guardar,
cambiar de segmento, copiar segmento original, saltar al siguiente
segmento no traducido, etc. El cambio de rendimiento que se
experimenta agilizando todas estas operaciones puede ser sorprendente.
Protección contra los virus. Hay varias maneras
de protegerse contra los virus. Las más importantes
se pueden resumir en: disponer de un buen antivirus y tenerlo
permanentemente actualizado, utilizar un cortafuegos (especialmente
si pasamos largos ratos conectados a Internet o usamos una
conexión de banda ancha), no abrir archivos adjuntos
de mensajes que no estén relacionados con el trabajo
y hacer caso omiso de cualquier mensaje del cual desconozcamos
el remitente.
Crear redundancia. En la medida de lo posible, es
útil crear redundancia en las capacidades, esto es,
tener dos maneras siempre disponibles para realizar una misma
función para que, si una de ellas falla, la interrupción
sea la mínima posible y el rendimiento no se vea afectado
por ello. Por ejemplo: dos conexiones a Internet, dos discos
duros, dos particiones, dos PC, dos números de teléfono,
dos direcciones de correo
Llegado el caso, se agradece
haber previsto cualquier contratiempo.
Metodología sistemática. Una vez que
identifiques todas aquellas prácticas que supongan
un aumento de tu productividad, por mínimo que este
sea, adóptalas en su conjunto y haz de ellas tu propia
metodología de trabajo, sistemática e invariable.
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