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Cómo conservar un cliente
Por Ricard Lozano
El motivo principal para conservar un cliente es que los
clientes repetitivos son mucho más rentables. Esto
es así por varias razones:
- Hasta la adjudicación del
primer proyecto, hemos invertido un tiempo y un esfuerzo
que debemos rentabilizar.
- Si el cliente queda satisfecho, el
volumen de negocio tiende a aumentar con el tiempo.
- El progresivo dominio de la terminología
de los productos y la familiarización con los procedimientos
acorta sustancialmente el tiempo de realización de
las traducciones posteriores.
Si el cliente es bueno, nos ahorramos el tiempo y el esfuerzo
de buscar otro.
Satisfacción del cliente
La base sobre la que se sustentan las relaciones comerciales
más sólidas es la confianza mutua. Sé
siempre honrado. Si existe un problema, abórdalo abierta
y sinceramente con el cliente y llega a un acuerdo razonable
con él. (Cuando un cliente no se muestra receptivo
al acuerdo razonado, quiere decir que ese cliente no interesa.)
Es fundamental construir relaciones. Un amigo nunca
magnificará un error que puedas cometer y sabe que
siempre te encontrará dispuesto a ayudarle.
Adopta una actitud positiva y diligente para prestar la
máxima ayuda posible. Te harás un flaco
favor si te colocas a la defensiva pensando que el cliente
pretende aprovecharse de ti. Debes hacer tuyos sus problemas,
porque la calidad del servicio no se limita ni mucho menos
a la calidad de la traducción. Ponte siempre en su
lugar para que note que estás dispuesto a llegar donde
él no pueda.
Otorga un trato preferencial a cada cliente. Un cliente
sabe que no trabajas solo para él, pero le satisfará
percibir que merece toda tu atención. Debe saber que
él es siempre el primero en tus preferencias.
Debes tener muy claro qué espera el cliente de
ti. No inicies nunca un proyecto sin saber a priori qué
es lo que el cliente desea exactamente que hagas. Ante cualquier
duda, por mínima que sea, siempre es preferible preguntar.
Nunca aceptes un encargo que no estés seguro de poder
cumplir con la calidad habitual. Es mejor no correr riesgos.
Podrías estar firmando el final de la relación.
Valor añadido. Si descubres algunas pequeñas
tareas de más que puedas hacer por el cliente de forma
gratuita, esto te otorgará una ventaja competitiva
importante. Por ejemplo, detectar errores de una parte traducida
no encargada, autocompaginar un manual que no requiera mucho
esfuerzo, identificar problemas de cualquier índole
que él no haya visto y aportar las soluciones, etc.
Aplica siempre todos los procedimientos necesarios para tener
la certeza de que la traducción no contiene ni un
solo error. Si para ello es necesario revisarla dos veces,
revísala tres.
Entrega puntualmente todos tus trabajos. Nunca sobrepases
un plazo de entrega sin haber pactado con el cliente un aplazamiento
con la suficiente antelación.
Intenta conocer siempre los comentarios del cliente
una vez concluidos los proyectos. Es vital averiguar si un
cliente ha quedado satisfecho o no, y por qué. Esta
información es muy valiosa, porque la única
manera de no repetir errores en el futuro es saber que se
han cometido en el pasado.
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